
La bandera dominicana es más que un simple símbolo nacional; es la representación de nuestra historia, nuestra lucha por la libertad y nuestra identidad como pueblo. Su diseño, cargado de significado, refleja los valores de Dios, Patria y Libertad que nos unen como nación. Por eso, en los días patrios, ondear nuestra bandera en cada hogar debería ser un acto de orgullo y compromiso.

Tener la bandera en casa durante fechas emblemáticas como el Día de la Independencia o el Día de la Restauración no solo rinde homenaje a los héroes que lucharon por nuestra soberanía, sino que también fomenta un sentido de unidad nacional. Es una forma de enseñar a las nuevas generaciones el respeto y el amor por nuestra patria, recordándoles las raíces de nuestra libertad.
Además, llenar las calles y vecindarios con los colores rojo, azul y blanco crea una atmósfera de celebración y patriotismo. Es un recordatorio visual de que, aunque enfrentemos desafíos, seguimos siendo un pueblo resiliente y orgulloso de nuestra herencia. Como dominicanos, es nuestro deber mantener viva la llama del patriotismo, y qué mejor manera de hacerlo que exhibiendo nuestra bandera con honor y respeto.

